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(04.11.2006).-
Son las cuatro de la tarde del viernes,
3 de noviembre de 2006. Al fin empieza
a llover de verdad. Pero los más
de 22 litros caidos por metro cuadrado,
además de servir para aliviar
algo la sequedad de nuestras tierras,
ríos y pantanos, también
ocasionaron problemas.
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Al
parecer, en el centro de Granada
capital los problemas se originaron
sobre todo por la suciedad acumulada
en las alcantarillas y la fuerza
de la tormenta. ¡Benditos
los granaínos, habrán
pensado ayer los hueteños
al pasar por la Avenida de Andalucía!
Ellos -los granaínos- tienen,
aunque sucias, alcantarillas.
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No
así los vecinos de la Cuesta
de los Valdivias y calle Moraleda
a los que en las últimas
obras de pavimentación les
quitaron alguna alcantarilla, según
dijo el propio Alcalde Molina del
Paso que había acudido allí
para supervisar los trabajos de
achicamiento de aguas.
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La
inesperada tormenta de una hora de
duración, acompañada
de fuertes vientos, anegó parte
de la Avenida de Andalucía.
¿El chófer de Liñán
habrá recomendando a los usuarios
del autobús el uso de chalecos
salvavidas a su paso por esta parte
de Huétor-Vega?
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Las
operaciones de "desinundación",
no siempre se llevaron a cabo con
los medios técnicos más
avanzados que existen para estos casos.
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